Entresijos

Cuatro son los ejes que hacen girar los engranajes de esta aventura editorial:

La autogestión, requisito imprescindible para no investir el cuerpo constituido con intereses ajenos. Tanto la institución como la empresa, la subvención o el patrocinio, imponen sentidos cargados de significantes totalizantes. Más allá del tráfico de contraprestaciones que desposeen de autonomía, cualquier deriva emancipatoria ha de tener en cuenta esta premisa.

La adscripción del mundo de las ideas al del bien comunal: toda idea es el resultado de un flujo del pensamiento humano, su registro solo representa el cercamiento necesario para generar escasez, condición de mercado.

El ensamblaje de una estructura donde sean los propios protagonistas de las luchas quienes puedan hacerse cargo de sus quehaceres literarios. Porque la palabra, en este caso la escrita, no se puede ceder ni al mejor postor. La experiencia de la comunicación es parte del discurso que se va fraguando en cada enfrentamiento.

Conseguir ser una herramienta para esas luchas solo es factible desde una perspectiva no comercial. No puede ser la lógica del beneficio económico la que determine ningún impulso realmente transformador, sino, más bien, el vínculo con la comunidad a la que vehicula.